20 mayo, 2008

Lo que no quiero ser...

Cuando era pequeña, muy muy pequeña, cuando aún no era niña jugando a la mamá, no entendía muchas actitudes y acciones de los adultos; existen algunas que aún sigo sigo sin entender. Siempre me idealizé como una mamá juguetona, linda, buena onda, cariñosa. Para mi la neurosis no existiría, las preocupaciones menos, me imaginaba que eran sentimientos que podias dejar al momento de sonreir.

Imaginaba y creia que los adultos de mi familia no sabian que la mejor manera de tratarme y cuidarme era la que yo utilizaba con mi querido oso de peluche llamado Pepis ¡ay mí adorado oso!. Lo recuerdo con tanto amor... pero tengo que reconocer que era el peluche más sucio de mi camita; lavarlo ¡ni de chiste! podría perder su estilo. Pepis y yo pasabamos horas jugando e imaginando miles de juegos; trate a mi oso con todo el amor del mundo...recuerdo que le decia que las sonrisas eran mágicas.

El sábado pasado recorde lo que algún día idealizé y me llene de profunda tristeza cuando analice que aquel deseo se estaba perdiendo entre las responsabilidades, por que durante mucho tiempo ha tenido que demostrar que soy capaz de asumir las consecuencias de mis acciones y ja me olvide de sonreir con el corazón y me estoy convirtiendo en la mujer que no quería ser.

Me dí cuenta que la mayor parte del tiempo soy lo que no quiero ser...Una amiga me decia: "en que momento deje de ser yo, en que momento se me olvido ser lo que era" ahora me pregunto lo mismo en qué momento se me olvido que la mejor manera para hacer feliz a los demás es ser feliz contigo mismo; en qué momento me olvide de que todo es como un juego, no lo sé pero afortunadamente lo que bien se aprende jamás se olvida señores y desde ese día, desde ese día trato de recordarme que cuando las sonrisas vienen desde el corazón siempre existirá una buena solución, no pasa nada.

En memoria del Oso Pepis...

2 comentarios:

Quique GB dijo...

... tiempos en los que se tenía un tarzan montado en un leon, de esos de plástico soplado y huecos. De los que venden en el mercado y que hacían colección con luechadores de una mano alzada y la otra abajo, animalitos africanos de colores, el tacón, el trompo y todas aquellas figuras inyectadas con plástico reciclado de cuarta, mal pintados y con rebabas, pero que así eran elementos capaces de producir horas de emocionantes historias, en mundos atrevidos y desmusuradas acciones.

Pero... poco a poco te llegan las primeras experiencias, las primeras exigencias de la vida con las planas de bolitas, palitos y después la dificl tabla del ocho.

Luego llegaron las primeras pasiones e inquietudes, esas que no dependen solo de tu imaginación, aquellas como la niña que te gusta, los tenis adidas "samba" y pantalones "Levi's".

Te encuentras con el "querer ser" y ya no más el "hacer que sea", en donde te haces dependiente de las situaciones, dejando el ser creador y operador de sueños.

Pero... ¿que onda con eso?, aquello que se quedó hace muchos años...

Son las cosas que fuimos perdiendo al hacernos juiciosos, son las cosas que aún no comprendemos... en donde nos trauma la opinión.

!!!!Al diablo con la opinion!!!!!!

Vivamos de nuevo por sueños y amor, dejemos los juicios, que son los que nos postran al espíritu, el cual jime porque es el niño atrapado en la cabeza de un ser que nunca será suficientemente sabio como para consolarlo.

Danny dijo...

Recordar es vivir... y quizá para la gran mayoría de las personas la mejor etapa de nuestras vidas fue la infancia, el ser niño es vivir en un mundo mágico y sin preocupaciones, tan sencillo es ser feliz jugando con una caja de cartón, patear una lata de coca cola, intentar patinar con unos patines oxidados o imaginar estar en un castillo formado de sábanas y mecates, que lo único que deseaba uno era aprovechar el día jugando, brincando, corriendo y haciendo "n" travesuras, todo esto antes de escuchar la voz de mamá que había llegado la hora de dormir. ¡Que lindos recuerdos! no es así? y sin embargo, de mi gesto sale una leve sonrisa, así es nadamás una leve y pequeña sonrisa, porque la vida misma me ha enseñado que es tan fácil sonreír, ser feliz y hacer feliz a los demás, que lo he olvidado por mucho tiempo.
En mi mente quedan un sin fin de recuerdos que llenan mi espíritu de una grata felicidad, e indudablemente mis mejores recuerdos de infante son a lado de mi hermano y de mis primos,¡huau! como extraño aquellos ayeres a lado de ellos.
Eri gracias por hacer recordar por un momento mi infancia, y aunque el mundo mágico de aquellos años de repente desapareció, me encantaría poderlos regresar por un instante, así es que botaré por el día de hoy mis responsabilidades del trabajo e iré a casa a jugar, a brincar y a sonreír con mi pequeño junior, quien me espera ansiosamente para estar con él, ANTES DE QUE SU MUNDO MAGICO TAMBIEN DESAPAREZCA.